El origen de la tortilla de patatas

Uno de los mayores símbolos internacionales de la gastronomía española es sin dudas la tortilla de patatas, su sabor ha recorrido el mundo, no existe un lugar en el planeta donde versionadas o no, se haya comido una de estas piezas culinarias ibéricas de gran sabor y tradición.

El origen de la preparación de este suculento plato español aún  no está muy claro, pero algunos historiadores dan en sus escritos fechas interesantes del comenzó del siglo XIX en tiempos de las guerras “Carlisticas”, otros menos bélicos  señalan que ha sido un invento casero ofrecido al general Tomás de Zumalacárregui.

Otros señalan que fue en la localidad de Villanueva de la Serena en los años  del siglo XVIII cuando en realidad saltó al mundo este plato el cual en primera instancia, pretendía ser un alimento que diera sustento en las duras épocas de hambre que se vivía para esas fechas.

En su origen no tenía el proceso de horneado, sólo se pasaba a un sartén y una vez cocida, se daba una porción  por igual para todos quienes estuvieran en la mesa luego de estar presentes en el campo de batalla; generalmente se daba antes de partir o al final de la jornada para que su labor de alimento rindiera el fruto esperado sustentándolas de manera rápida.

Como preparar una tradicional tortilla patatas

Realmente este plato tradicionalmente español no tiene mayor complicación, sólo se necesitan tres ingredientes para su elaboración que  son por supuesto las patatas, los huevos y el aceite de oliva, sin embargo con la modernidad ha habido algunas variaciones en sus componentes, pero en esencia esta es la raíz de tan suculento plato ibérico.

Debemos en primer lugar freír las patatas hasta que estén tiernas, hay que tener cuidado de no tostarla, pues perjudica el sabor al final de la preparación; para ello coloquemos en un sartén grande un buen chorro de aceite de oliva y procedemos a verter allí las patatas ya cortadas o en tiras o en lonjas según el gusto, con un poco de sal.

Mientras eso sucede, debemos batir los huevos para que se integren  y otra sartén verter ya las patatas y los huevos y esperar que cuaje la cocción; el punto lo determina el gusto, es decir si la quieres bien cuajada debes dejarla más tiempo o si la deseas jugosa entonces la duración de cocimiento debe ser más controlada y estar atentos a que no se pase.

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